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Competitividad global: el reto de la agroindustria colombiana

26 de febrero de 2025
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La industria agropecuaria colombiana, particularmente la exportación de ganado en pie, ha demostrado a lo largo de los años ser un pilar fundamental en la economía del país. Con un hato bovino robusto y un sector en crecimiento, Colombia ha logrado posicionarse como un actor clave en los mercados internacionales.

Sin embargo, en un escenario global que experimenta cambios continuos y desafíos cada vez más complejos, resulta indispensable revisar y ajustar nuestras estrategias de exportación para mantener nuestra competitividad y asegurar el futuro de nuestra industria.

Uno de los principales retos que enfrentamos hoy es la creciente volatilidad de los mercados internacionales. La fluctuación de los mercados y los movimientos económicos a nivel global han generado un clima de incertidumbre, donde las dinámicas comerciales pueden variar de manera inesperada. Este tipo de incertidumbre ha puesto en evidencia la necesidad de una estrategia de internacionalización robusta que permita a Colombia no solo adaptarse a los cambios, sino también anticiparse a ellos.

Un elemento clave de este entorno volátil son los posibles cambios en las políticas comerciales globales. La reconfiguración de las cadenas de suministro y la alteración de los acuerdos comerciales existentes entre grandes potencias económicas han generado un reacomodamiento en los mercados internacionales.

Países con mayores recursos y capacidades logísticas, como España, Irlanda, Brasil o incluso Uruguay, están reorientando sus flujos comerciales, lo que presenta un desafío adicional para los exportadores colombianos que pueden ver afectada su demanda internacional.

En este contexto, las exportaciones agropecuarias colombianas, en especial aquellas que corresponden a los renglones más importantes como café, banano, flores, frutas, ganado en pie y aceite de palma, corren el riesgo de ser desplazadas por competidores con mayor músculo financiero, infraestructura logística y experiencia comercial.

Brasil, por ejemplo, se ha beneficiado significativamente de la devaluación de su moneda, el real, que a lo largo del 2024 cayó un 27.32%, mientras que el peso colombiano ha experimentado una devaluación de 11.25%.

Esto significa que los exportadores brasileños reciben más reales por tonelada exportada en comparación con los pesos colombianos que reciben nuestras industrias. Este diferencial representa un desafío directo para la competitividad de nuestros productos en el mercado global.

El hecho de que la balanza comercial colombiana se vea afectada por estas dinámicas plantea la necesidad urgente de evaluar y reformular nuestras estrategias comerciales. El mercado global no espera, y nuestros competidores tampoco lo hacen. Para enfrentar este desafío de internacionalización, es fundamental que los exportadores colombianos cuenten con el respaldo de políticas públicas claras, que apoyen la competitividad y que promuevan la diversificación de mercados.

La diversificación es clave para evitar la dependencia de unos pocos destinos, como ha sucedido históricamente. La concentración de exportaciones en unos pocos países o mercados puede poner en riesgo nuestra estabilidad económica ante fluctuaciones políticas y económicas globales. Así, es vital la apertura de nuevos mercados, especialmente en zonas de alto crecimiento como Asia y África, donde la demanda de productos colombianos sigue en aumento.

En este panorama de constante cambio, también es crucial que como gremio busquemos diferenciar nuestra industria, promoviendo la sostenibilidad en nuestra actividad comercial y en nuestras prácticas ganaderas, la innovación y la competitividad como elementos distintivos de nuestra oferta en los mercados globales.

Si bien los retos son evidentes, la oportunidad de mejorar y de consolidarnos como líderes del sector agroindustrial está a nuestro alcance. Este es el momento de tomar decisiones estratégicas que garanticen que la industria agropecuaria colombiana siga siendo un motor de crecimiento para la economía del país, pero también un actor clave en el comercio internacional.

Es necesario que todos los actores del sector trabajen unidos, con visión y decisión, para superar los retos que se nos presentan. La adaptación al nuevo contexto comercial y la búsqueda de nuevas oportunidades de mercado será clave para garantizar el futuro de nuestra industria.

Con determinación y estrategia, sí podemos continuar creciendo y fortaleciendo nuestra posición en los mercados internacionales, adaptándonos a los cambios y consolidándonos como una industria competitiva, sostenible y de alta calidad.

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